lunes, 15 de octubre de 2007

Siempre a la segunda

Ayer vino a casa a visitarnos una amiga de mi madre. En ese momento comencé a darle la merienda de todas las tardes. Mi madre no quería merendar, es más, le introducía la comida en la boca y no la tragaba. Dejé de darle la merienda. La visita al ver que dejaba de darle la merienda, y no insistía me dijo:
-¿La dejas sin merendar?
-No, dentro de un ratito volveré a darle, y seguro que sí quiere la merienda.
Dicho y hecho, a los tres minutos, mi madre ya estaba tomándose su leche con galletas.
Aproveché para explicarle a Paquita que los enfermos de Alzheimer cuando dicen que no, es que no, y lo mejor que se puede hacer es no insistir, dejar pasar un tiempo, y después, volver al ataque.

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